Ármate de valentía
mayo 22, 2023
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General
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Geoffrey Molloy
La valentía no es la ausencia de miedo; es nuestra capacidad para funcionar ante el miedo. Sin miedo no hay valentía.
La valentía es una virtud fundamental. Da poder a todas las demás virtudes.
En palabras de C.S. Lewis
«La valentía no es simplemente una de las virtudes, sino la expresión de todas las virtudes en su punto de prueba«.
La valentía no es la ausencia de miedo; es nuestra capacidad para funcionar ante el miedo. Sin miedo no hay valentía.
No miedo = No valentía
El cine estadounidense nos ha vendido una idea muy limitada de la valentía, normalmente en la forma del guerrero o el explorador, que se enfrenta valientemente al peligro físico y lo supera. Ésta es una visión limitada de la valentía y de lo importante que es en la vida cotidiana.
La valentía tiene tantas formas diferentes que intentar compararlas sería difícil, por no decir imposible. Pero sin valentía nos quedamos estancados e incapaces de avanzar.
La valentía necesaria para luchar contra el cáncer no se puede comparar con la valentía necesaria para convertirse en médico. Ambos son actos muy valientes. La valentía que se necesita para convertirse en un atleta de clase mundial no se puede comparar con la valentía que se necesita para criar a un niño con problemas físicos o mentales. Ambas son logros increíbles. No puedes comparar a un bombero que salva una vida con un niño de ocho años que se enfrenta constantemente a un abusón. Ambos actos son heroicos.
La mayoría de nosotros no nos consideramos personas valientes. De hecho, incluso las personas cuyas acciones fueron claramente valientes y heroicas rara vez hablan de sí mismas con esos términos; hablan del miedo que tenían o simplemente de que hicieron lo que tenían que hacer.
La valentía moral adopta muchas formas. Esencialmente, nos obliga o nos permite hacer lo correcto a pesar de, por ejemplo, el miedo a perder el trabajo, el miedo a la pobreza, el miedo a perder amigos, el miedo a la crítica, el miedo a la marginación, el miedo a la vergüenza, el miedo a hacer enemigos, el miedo a perder estatus, por nombrar sólo algunos (de los muchos posibles) miedos humanos. Además, se puede temer perder la integridad ética o incluso la autenticidad si no se actúa de acuerdo con la conciencia.
La valentía hace que la vida merezca la pena.
Hace falta valentía para vivir con compasión en lugar de limitarse a cerrar los ojos ante el sufrimiento de los demás. Vivir con un corazón abierto y vulnerable requiere valentía.
La valentía es algo que puede aprenderse mediante la práctica de actos valientes. Se pueden hacer cosas físicamente valientes, como por ejemplo, los deportes de aventura. También, hay acciones cotidianas que requieren valentía y desarrollan nuestra capacidad:
- Pedir disculpas. Esto requiere valentía y humildad.
- Ser tu auténtico yo en lugar de lo que crees que quieren los demás que seas.
- Asumir la responsabilidad de tus sentimientos y emociones. Es muy fácil echar la culpa de cómo te sientes a otra persona, pero culpar significa que te quedas atascado/a.
- Perdonar. El perdón puede ser un acto verdaderamente heroico y aporta muchos beneficios.
- Comprometerte con el crecimiento personal permanente.»Que todo sea mi maestro».
- Seguir tu sueño o propósito. Superar las inevitables dificultades y contratiempos hará que crezca tu valentía.
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